A veces tu hijo sabe perfectamente que 3 × 4 es 12, pero cuando se encuentra con “5 + (3 × 2)” se queda paralizado. O resuelve “12 + 8” sin problema, pero se pierde al ordenar los pasos. Como madre o padre es normal que esto te genere preocupación. “¿Será vagancia, falta de atención o algo más?” son pensamientos muy habituales.
Tranquila. Este tipo de dificultades son frecuentes y suelen estar relacionadas con la discalculia o con las funciones ejecutivas. En Kindlexy no queremos hacerte sentir culpable, sino darte calma y herramientas concretas que puedas usar desde hoy.
En este artículo vamos a ver las posibles razones por las que tu hijo se atasca en los problemas matemáticos, cómo distinguir entre discalculia y dificultades en las funciones ejecutivas, y qué puedes hacer en casa de forma tranquila y eficaz.
¿Por qué es tan difícil seguir los pasos en un problema matemático?
Muchos padres se sorprenden cuando ven que su hijo “sabe pero no puede”. Normalmente esto tiene que ver con dos grandes áreas: la comprensión de los números (number sense) y la capacidad de organizar los pasos mentalmente.
Los niños con discalculia suelen tener dificultad para entender las relaciones entre los números de forma visual y lógica. En vez de pensar de manera flexible (“a 8 le sumo 2 para hacer 10 y luego sumo 3”), tienden a aferrarse a un único camino memorizado. Eso hace que se bloqueen fácilmente al pasar al siguiente paso.
Por otro lado, los niños con dificultades en las funciones ejecutivas (que a veces aparecen junto con TDAH) les cuesta dividir el problema en partes, mantener el orden de los pasos o sostener la atención el tiempo suficiente. Pueden saber la respuesta, pero les resulta muy difícil mantener en la cabeza la secuencia “primero esto, luego aquello”.
A veces también interviene la ansiedad matemática. El miedo a equivocarse hace que salten pasos o actúen con prisa. En niños con tendencia disléxica, la lectura del enunciado puede generar confusiones (por ejemplo, no distinguir bien “más” de “menos”), lo que les hace empezar el problema por el camino equivocado.
Un ejemplo real:
Ece, de 9 años, lee: “Ali tiene 15 euros. Se compra un juguete que cuesta 7 euros. ¿Cuánto dinero le queda?” Sabe que la operación es 15 − 7 = 8, pero escribe en el cuaderno “15 + 7 = 22”. No es que no sepa, es que no procesó correctamente el signo de la operación ni pudo seguir los pasos en orden. No es vagancia, es una forma diferente de trabajar con los números.
Observar dónde exactamente se bloquea es muy útil:
- ¿Le cuesta leer el enunciado?
- ¿No sabe qué operación elegir?
- ¿Elige bien la operación pero se pierde al escribir el resultado?
Anotar estas observaciones durante unos días es mucho más útil que corregirle constantemente.
Diferencias entre discalculia y dificultades en las funciones ejecutivas
Estas dos dificultades suelen aparecer juntas. Entre el 30-50% de los niños con TDAH también presenta problemas matemáticos. Aun así, es importante distinguirlas para ofrecer el apoyo más adecuado.
En la discalculia el principal problema está en el significado de los números y sus relaciones. El niño puede escribir números al revés, no memorizar las tablas, tener dificultad con el cambio de moneda, etc. La dificultad para seguir pasos suele venir de no “ver” la secuencia numérica.
En las dificultades de funciones ejecutivas el problema principal es la planificación, el orden y el mantenimiento de la atención. El niño se distrae, olvida los pasos o elige la primera estrategia que se le ocurre aunque no sea la más eficiente.
Cuando ambas están presentes, el niño tiene dificultad tanto para comprender los números como para organizar los pasos. En estos casos, los apoyos visuales y las guías paso a paso resultan especialmente útiles.
Lo más importante es esto: tu hijo no es vago. Su cerebro simplemente está siguiendo un camino diferente. Y juntos podéis dibujar el mapa de ese camino.
¿Cómo puedes ayudarle en casa?
La buena noticia es que hay muchas cosas que puedes hacer desde casa para que tanto su comprensión matemática como su confianza mejoren.
1. Hacer los pasos visibles con herramientas visuales
Las herramientas como la recta numérica y el marco de diez (ten frame) convierten los pasos abstractos en algo concreto.
- Con la recta numérica puede mover físicamente los saltos.
- Con el marco de diez puede agrupar números y entender el sistema decimal con mayor facilidad.
No tengas prisa. Usa un tono calmado: “Ahora vamos al siguiente paso, mirémoslo juntos”.
Ejemplo con 12 + 8: primero localizas el 12 en la recta numérica, luego das 8 saltos. Si se para en un paso, en vez de darle la respuesta pregúntale: “¿Hasta dónde hemos llegado hasta ahora?” Así le devuelves el control y le ayudas a mantener la atención.
2. Crear una guía paso a paso
Juntos podéis hacer una lista sencilla que podéis usar con cada problema:
- Leo el problema en voz alta
- Anoto lo que sé
- Subrayo lo que me preguntan
- ¿Cuál es el primer paso?
- ¿Qué viene después?
Al principio la marcáis juntos. Con el tiempo el niño la usará solo. Esta es una de las formas más prácticas de apoyar las funciones ejecutivas.
Usa siempre las mismas palabras. Es mejor repetir “vamos a desglosar el problema” que cambiar cada día la expresión.
Cuando te diga que ya sabe la respuesta, en vez de pedirle solo el resultado, pídele que te muestre cómo llegó ahí (moviendo bloques, señalando en la recta numérica o haciendo un dibujo rápido). El objetivo no es solo acertar, sino que pueda ver y explicar su propio pensamiento.
3. Aprender jugando con materiales concretos
- Construir problemas con Lego o bloques
- Jugar a la tienda con dinero real o de juguete
- Juegos de cartas que impliquen contar salteado
Un ejemplo: dale 20 euros y pídele que elija dos productos (6 y 4 euros). Primero coloca los productos, luego representa la suma con bloques y finalmente calcula cuánto queda. Así conviertes un problema largo en varios pasos cortos y significativos.
Las sesiones cortas (5-10 minutos) suelen ser mucho más efectivas que las largas. Al final de cada rato, reconoce siempre algo concreto que haya hecho bien: “Me gustó mucho que comprobaras el signo de la operación” o “Fue una buena idea volver a la recta numérica cuando te atascaste”.
Herramientas gratuitas de Kindlexy que te pueden ayudar:
- Recta numérica – para visualizar los saltos
- Marco de diez – para comprender los grupos de diez
- Hoja de matemáticas – para crear ejercicios adaptados a su nivel y con pasos claros
- Horario visual – para hacer predecible el momento de matemáticas
Trabajar la ansiedad y la confianza
En cada sesión busca algo que sí haya conseguido y reconócelo de forma específica. La alabanza debe ir dirigida al esfuerzo y al proceso, no solo al resultado.
Evita que tu cara o tu tono de voz muestren frustración cuando se equivoque. Borrar y volver a intentarlo es parte normal del aprendizaje.
¿Cuándo buscar más ayuda profesional?
Si las dificultades persisten también fuera del colegio (manejar dinero, leer la hora, orientarse), si en la escuela está continuamente por detrás de sus compañeros y si a pesar de los apoyos el progreso es muy lento, es recomendable consultar con un especialista.
Llevar algunos ejemplos concretos a la consulta (en qué tipo de problemas se bloquea, qué apoyos le ayudan más, etc.) es muy útil. Kindlexy no hace diagnósticos. Nuestro rol es acompañarte, darte herramientas prácticas y, cuando sea necesario, orientarte hacia los profesionales adecuados.
Avancemos juntos
Que tu hijo se quede atascado en los problemas matemáticos no significa que le falte inteligencia ni esfuerzo. Solo significa que su cerebro procesa la información de una forma diferente.
Respira. No entres en pánico. Tienes muchas herramientas y estrategias a tu alcance.
Elige hoy un problema sencillo, léelo juntos y haz visible el primer paso con la recta numérica o el marco de diez. Puedes empezar ahora mismo abriendo la recta numérica.
Pequeños pasos, mucha paciencia y mucho cariño dan grandes resultados.